Buenos días chicos, deseo para ustedes una semana bendecida.
Los invito a que se reunan con uno o dos compañeros y respondan las siguientes preguntas:
🌟 ¿Qué actividades te hacen sentir más vivo/a o feliz? 🌟
🌟 ¿Cuáles son los valores que te definen? 🌟
🌟 ¿Qué impacto te gustaría tener en el mundo? 🌟
🌟 ¿Qué te motiva a levantarte cada mañana? 🌟
👀 Ahora observen la siguiente imagen 👀
👇 Compartimos ahora este texto 👇
El prisionero que perdía la fe en el futuro —en su futuro— estaba condenado. Con la pérdida de la fe en el futuro perdía, asimismo, su base espiritual; se abandonaba y decaía y se convertía en el sujeto del aniquilamiento físico y mental. Por regla general, este se producía de pronto, en forma de crisis, cuyos síntomas eran familiares al recluso con experiencia en el campo. Todos temíamos este momento no ya por nosotros, lo que no hubiera tenido importancia, sino por nuestros amigos. Solía comenzar cuando una mañana el prisionero se negaba a vestirse y a lavarse o a salir fuera de su celda. Ni las súplicas, ni los golpes, ni las amenazas surtían ningún efecto. Se limitaba a quedarse allí, sin apenas moverse. Si la crisis desembocaba en enfermedad, se oponía a que lo llevaran a la enfermería o hacer cualquier cosa por ayudarse. Sencillamente se entregaba. Y allí se quedaba tendido sobre sus propios excrementos sin importarle nada.
VÍCTOR E. FRANKL,El hombre en busca del sentido